Lo que no se mide no cuenta: cómo se prueba que el GEO funciona
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El GEO tiene un problema honesto que conviene decir en voz alta: las respuestas de IA no son deterministas y nadie las controla del todo. Quien te prometa una posición fija te está engañando. Por eso la prueba no puede ser una promesa; tiene que ser una medición.
La medición es un panel: un conjunto fijo de las consultas que escriben tus clientes, re-ejecutado cada mes en ChatGPT, Perplexity y las respuestas de IA de Google, registrando tres cosas — si apareces, en qué posición y con qué cita. Con eso, un informe en cristiano: «este mes sales en 7 de 20 respuestas objetivo, el mes pasado salías en 1».
Esa parte es la que casi nadie ofrece. La mayoría de quienes venden «GEO» no saben decirte si funcionó. Yo vengo de construir un sistema de conocimiento y recuperación (RAG) en abierto — medir qué recupera y qué cita un modelo es, literalmente, mi terreno.
Y me lo aplico a mí mismo antes que a nadie: mantengo mi trabajo en abierto para que se pueda buscar y comprobar. Míralo y verás la estructura que hace que un contenido se pueda citar: eso es lo que construyo, y la medición se publica tal cual salga, incluido lo que no demuestre. Que un motor cite depende del motor; lo que entrego es la ingeniería y la evidencia. ¿Hablamos?
El método completo, con el panel fijo de consultas y el control que se hace en cada ronda, está en Método de medición GEO.